
En Japón la llegada del otoño se sigue en mapas de previsión llamados koyo: la gente planea los fines de semana y reserva trenes para ver el cambio de color de los arces y los ginkgos.
Septiembre aún conserva la cola del verano—tifones ocasionales y humedad pegajosa—mientras que octubre se despeja con largos cielos azules y noviembre trae tardes frescas y calles doradas en la ciudad, con Hokkaido y las montañas más altas cambiando primero y Tokio y Kioto alcanzando su punto máximo más tarde.
Tsukimi, la tradición de contemplar la luna, aparece en septiembre con dango a la vista, y en noviembre se celebran Shichi-Go-San cuando los padres visten a los niños para las visitas al santuario el día 15.
La comida de temporada domina: espere shinmai (arroz nuevo), kuri (castañas), satsumaimo (dulces de boniato) y matsutake en los menús y en las vitrinas de konbini; muchos ryokan ofrecen cenas fijas centradas en la cosecha del mes.
Las distancias parecen más cortas gracias a la red ferroviaria: de Tokio a Osaka en Shinkansen son unas 2,5 horas, pero los desplazamientos regionales para ver el máximo de color—templos en la montaña o Hokkaido—añaden trenes locales o un corto vuelo nacional y pueden convertir un viaje rápido en una jornada completa.
Los trenes circulan según el horario y las plataformas tienen cajetines pintados para el embarque donde se forman las colas; en los fines de semana populares por el koyo reserve asiento y alojamiento con antelación. Las tarjetas IC electrónicas (Suica/Pasmo) hacen que viajar por la ciudad sea sencillo, pero muchos templos pequeños, puestos del mercado y ryokan rurales siguen prefiriendo efectivo: los cajeros automáticos en los konbini permiten retirar efectivo de forma fiable.
Se espera que se quite los zapatos en muchas entradas, que haga una reverencia en lugar de dar la mano en situaciones formales y que mantenga la voz baja en el transporte público; la etiqueta en los andenes y las filas ordenadas se practican incluso cuando las multitudes alcanzan su punto máximo por el cambio de color de las hojas.
Los onsen son un plan común en otoño—lávese totalmente antes de entrar y consulte las normas sobre tatuajes o los horarios reservados; en las estaciones principales y puntos turísticos suele haber señalización en inglés, pero una dirección impresa en japonés o una app de traducción suele ser la forma más rápida de comunicarse en pueblos pequeños.
Lo que necesitas para entrar en Japón, con el pasaporte que tienes.





























