
Tras las intensas lluvias de julio y agosto, el país todavía huele a tierra mojada en septiembre, pero en noviembre las hierbas junto a la carretera se han vuelto pardas y el polvo vuelve al aire; el cambio del verde al ocre se nota día a día. En Ouagadougou el tráfico circula con el desorden relajado de una capital donde autobuses y motos conviven con el ganado en las afueras, y por la noche suele haber bandas en directo más que cafés tranquilos. En el norte, la llanura saheliana se seca rápido y a veces empieza a soplar polvo del harmatán desde finales de noviembre.
El otoño es tiempo de cosecha del mijo y el sorgo en las provincias rurales, por lo que los pueblos se llenan con el ruido de la trilla y mujeres clasificando el grano; los puestos del mercado en las ciudades se amplían para acoger sacos y fardos de productos recién cosechados. Los vendedores ambulantes siguen vendiendo brochetas y masa frita durante septiembre, pero en noviembre verás más a menudo pescado ahumado y carnes secas cuando comience la temporada de conservación. Espera que los mercados estén más concurridos por las mañanas y a primeras horas de la tarde cuando llegan los agricultores con sus productos.
Las condiciones de las carreteras cambian rápido entre septiembre y noviembre: los caminos de tierra pueden quedar pegajosos e intransitables a principios de otoño, mientras que las rutas asfaltadas se compactan y resultan más fáciles hacia mediados de octubre, lo que hace que un viaje de Ouagadougou a Bobo‑Dioulasso sea factible en medio día o un día completo en coche. Los autobuses interurbanos y los taxis compartidos son las opciones habituales; existen vuelos domésticos pero son limitados. Lleva efectivo en francos CFA de África Occidental — los cajeros automáticos funcionan en las principales localidades pero escasean en las zonas rurales — y espera que el francés sea la lengua administrativa mientras que el Moore y el Dioula se encargan de la mayor parte de la negociación en los mercados.
Los saludos llevan tiempo: en zonas Mossi te preguntarán por la familia y el viaje antes de empezar los asuntos, y un apretón de manos rápido en un mercado a menudo se convierte en un intercambio más largo. Vístete con modestia en las ciudades y más conservadoramente cerca de las mezquitas, y ten en cuenta que el mediodía del viernes es una pausa importante en los barrios musulmanes, cuando muchas tiendas cierran. Si te sientas a una comida comunal, a menudo comerás con la mano derecha y te ofrecerán tô o foufou; aceptar una porción es una respuesta cortés a la hospitalidad.
Lo que necesitas para entrar en Burkina Faso, con el pasaporte que tienes.





























